Madrid, 27 de noviembre de 2007
Querido Amir:
Por fin puedo escribirte estas líneas -creo que podemos tutearnos a la española para agradecerte nuevamente Los palabras y los muertos que por fin he podido leer entre maletas, aviones y desplazamientos frenéticos. La novela es excelente y me siento honradísimo por tu generosa dedicatoria, Como sabes de sobra, todo lo que toca a Cuba me afecta de manera muy especial. Mucho temía que, al escribir sobre un tema que te toca tan de cerca, tu novela fuera un ensayo político disfrazado de ficción. Afortunadamente, no es nada de eso. La historia interesa por sí misma y de ella transpira, como en las mejores novelas comprometidas, una visión crítica que es ética y cultural antes que política. Se lee con interés, expectativa y, por momentos, con un humor que descarga la insoportable y opresiva tensión.
Felicidades, espero que tengas los muchos lectores que mereces Y espero que nuestros destinos se crucen alguna vez, ojalá en la querida Cuba y si no, en cualquier otra parte.
Recibe un cordial abrazo de
Mario Vargas Llosa
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